Com. 886/2026
• Respalda Ricardo Moreno el trabajo diario de los más de 200 elementos en la capital
• Con aplausos la caravana de vulcanos recorre las calles del centro de la ciudad acompañados por sus familias
Toluca, Estado de México, 21 de agosto de 2026.- Las sirenas que habitualmente congelan el tráfico, retumbaron hoy en el centro de Toluca con un tono muy distinto, la de hacerse oír en conmemoración de su día, más de 200 elementos que integran la Coordinación Municipal de Protección Civil y Bomberos.
En los asientos del copiloto de los camiones escala y las motobombas los informados viajaban con sus familias y sonriendo, desde las ventanas, estaban sus hijos, parejas y padres orgullosos de la labor desempeñada por estos servidores públicos.
Una corporación todoterreno respaldada por el Gobierno municipal de Toluca, encabezado por el alcalde Ricardo Moreno, que día a día enfrenta el peligro para que el resto de la población pueda vivir tranquila.
El contingente recorrió calles del primer cuadro del municipio en una caravana que paralizó, por un instante el ritmo habitual del centro, donde desde las banquetas, transeúntes y comerciantes interrumpieron sus rutinas para soltar un aplauso espontáneo, tomar fotos y regalar sonrisas a quienes, sin capa pero con casco y chaquetón pesados, se juegan la vida a diario.
Y es que en Toluca el heroísmo no descansa, pues entre 15 y 22 servicios diarios, estas mujeres y hombres rescatan desde un gatito atrapado en la copa de un árbol o un perro en un ducto, hasta en cuestión de minutos combatir el infierno en llamas de un incendio forestal, un voraz fuego en una bodega, un siniestro habitacional y hasta apoyo para atender eventualidades climáticas.
Para las familias a bordo de las unidades, el recorrido tuvo un sabor particular, pues fue la oportunidad de ocupar por un momento ese espacio reservado para el peligro, la adrenalina y el humo, fue en recordatorio colectivo de que detrás de cada casco y chaquetón hay alguien que espera volver a casa.
Hoy no hubo mangueras desplegadas ni fuego que sofocar, solo el eco de las sirenas convertido en un “gracias” rotundo que retumbó en las calles de la ciudad.







